Hormonas

Estrés, cansancio, sofocos e irritabilidad: puede ser perimenopausia (y tus exámenes no lo muestran)

Estrés, cansancio, sofocos e irritabilidad: puede ser perimenopausia (y tus exámenes no lo muestran)
Hormonas

En breve

  • Tienes entre 35 y 50 años, duermes mal, se te va la palabra a media frase, subes de peso sin haber cambiado nada y te dicen que tus exámenes están normales. Puede ser perimenopausia.
  • La menopausia se diagnostica hasta que pasan 12 meses seguidos sin menstruar. Los síntomas llegan mucho antes, y esperar a ese año para actuar deja años de malestar sin atender.
  • El Dr. Jan Lío usa en consulta un método de tres pasos, SED: Sospecha clínica, Excluir lo que la imita y Dar hormonas bioidénticas cuando hacen falta, siempre sobre un plan que trata el terreno biológico.
  • Antes de atribuirlo todo a las hormonas hay que descartar tiroides, resistencia a la insulina, anemia, ferritina baja, inflamación silenciosa, mal sueño y estrés crónico.
  • Puedes hacer el primer paso hoy, con lápiz y papel o con la calculadora SED Method.

Te dijeron «es estrés» y tu cuerpo dice otra cosa

Piensa en una mujer de cuarenta y tantos que llega a consulta con una lista que ya se sabe de memoria: el insomnio que no cede, la niebla mental que le hace perder el hilo en plena reunión, un peso que sube aunque coma igual, unos cambios de humor que la hacen sentirse una persona irreconocible. Ya pasó por varios médicos. Uno le dijo que eran las hormonas, otro que era estrés, y todos coincidieron en que sus exámenes salían normales.

Y aquí es donde quiero que te detengas, porque «todo normal en los exámenes» parece una buena noticia y muchas veces es la señal de que nadie está mirando en el lugar correcto. Lo que casi nadie le explicó a esa mujer es que podría estar entrando en la perimenopausia, y que los análisis convencionales no la detectan a tiempo. El problema es que no se trata solo de una cuestión de hormonas: hay de por medio un desbalance metabólico, inflamatorio y neurológico que, según lo que vemos en consulta, puede comenzar hasta diez años antes de la menopausia.

La menopausia se diagnostica tarde, y por definición

Muchas personas, y muchos médicos, creen que la menopausia es un asunto normal por el que se pasa sin que ocurra nada extraño. No es así. Para empezar, la definición misma nos pone en aprietos: menopausia es la ausencia de menstruación durante un año. Supón que tienes 47 años y llevas siete meses sin menstruar. Vas al médico y no te pueden diagnosticar menopausia, porque necesitas doce meses continuos para que el diagnóstico exista.

Ahí está el error práctico. Puedes tener que esperar esos doce meses para que el nombre sea oficial, pero no puedes esperar doce meses para intervenir, porque los síntomas ya están en tu vida: el sofoco, la irritabilidad, el sueño roto, la ansiedad, la tristeza, la pérdida de orina. La perimenopausia, que es la transición que viene antes, no aparece en ningún examen de rutina y aun así te está cambiando el día a día.

Hay evidencia de que esto dura más de lo que casi todas imaginan. En el estudio SWAN, que siguió a 3.302 mujeres en siete centros de Estados Unidos, los sofocos y las sudoraciones nocturnas frecuentes duraron una mediana de 7,4 años. En las mujeres que los notaron por primera vez cuando todavía tenían ciclos o estaban en la perimenopausia temprana, la mediana pasó de 11,8 años. Con una limitación honesta: es una cohorte estadounidense, y las duraciones cambian según el grupo étnico y otras características de cada mujer. Aun así, el mensaje coincide con lo que se ve en el consultorio: lo que empieza pronto no se resuelve en unos meses.

El método SED, paso 1: Sospecha clínica

La sospecha se construye con los síntomas, y para eso lo primero es que tomes lápiz y papel. Vas a puntuar de 1 a 5 cuánto has tenido cada uno de los siguientes síntomas durante los últimos tres meses, donde 1 es lo más bajo y 5 lo más alto. Son doce, y conviene que los leas con calma, aunque creas que alguno no es tu caso.

– Sofocos. – Insomnio. – Sudoración nocturna. Estos tres son los síntomas vasomotores, los más típicos de la perimenopausia y la menopausia. – Niebla mental. Se te olvida lo que ibas a hacer justo cuando sabías con precisión que lo ibas a hacer. – Ansiedad o irritabilidad. La mujer que estalla por cualquier cosa y después no se reconoce. – Fatiga y cansancio. – Aumento de peso. – Dificultad para perder grasa visceral, aunque estés haciendo todo bien. – Caída de cabello constante. – Dolor articular en varias articulaciones. Un día la rodilla, otro la muñeca, otro el hombro. – Síntomas genitourinarios. Incontinencia que antes no tenías, poco deseo sexual, resequedad vaginal. – Cambios en la piel y en las uñas. Una piel que ya no reconoces y unas uñas mucho más frágiles.

Cuando termines, suma los puntos. De 12 a 24 hablamos de síntomas leves. De 25 a 36, de manifestaciones moderadas. Por encima de 36, la situación es severa y necesita una intervención funcional. Si vienes presentando uno o varios de estos síntomas, podrías estar a las puertas de la perimenopausia, o ya en la transición hacia la menopausia esperando a que se cumplan los doce meses sin ciclo. En cualquiera de los dos casos, lo que toca es actuar sin esperar.

Si no quieres hacer la cuenta a mano, la calculadora SED Method te lleva paso a paso por esos doce síntomas y por las condiciones que hay que excluir. Te lo aviso desde ya: no reemplaza una consulta ni pone un diagnóstico. Te sirve para llegar a ella sabiendo qué contarle a tu médico.

El método SED, paso 2: Excluir lo que imita a la perimenopausia

Aquí viene la parte que casi nunca se hace. Ninguno de esos doce síntomas pertenece en exclusiva a las hormonas femeninas, y para colmo la perimenopausia es difícil de diagnosticar: no hay un criterio universal que la defina y muchas de las hormonas que se miden a veces no son concluyentes. Por eso, antes de decir «es perimenopausia», Jan revisa siempre una lista de cosas que pueden estar fabricando el mismo cuadro.

Lo primero es la tiroides. Se mide la TSH y otras hormonas tiroideas para asegurarse de que no se trata de un problema tiroideo. Lo segundo es la resistencia a la insulina: cada vez que aparece, va a producir alguno de los síntomas que enumeramos, y por eso conviene medir glucosa, hemoglobina glicosilada e insulina, en ayunas y después de comer. Si quieres entender bien qué es y cómo se detecta, lo explicamos en este artículo sobre resistencia a la insulina.

Lo tercero son la anemia y las deficiencias nutricionales ocultas. Una anemia en un hemograma explica por sí sola la fatiga, la irritabilidad y la niebla mental, y una deficiencia oculta de hierro se descubre midiendo la ferritina. Lo cuarto es la inflamación crónica de bajo grado, esa inflamación silenciosa que no da fiebre ni dolor evidente. Para detectarla, uno de los test que más le gustan a Jan es el índice omega-6/omega-3, junto con pruebas de laboratorio como la PCR ultrasensible y la homocisteína. Ya escribimos sobre ese examen en este artículo sobre inflamación silenciosa.

Lo quinto es el sueño: asegurarte de que de verdad estás durmiendo mal y no solo sintiéndolo. Para eso, un reloj inteligente o un anillo mide de forma indirecta cuántas horas duermes y cuánto sueño profundo y sueño REM logras. Y lo sexto es el estrés crónico, que también se ve con relojes y anillos y se puede confirmar midiendo el cortisol.

Un detalle importante: si todavía menstrúas, la lectura de las hormonas depende de la fase del ciclo en la que estés, así que no se interpretan igual un día que otro. Por eso el momento del examen se decide con tu médico.

Si excluyes todo eso y los síntomas persisten, la perimenopausia pasa a ser la explicación más probable. A las pacientes en perimenopausia y menopausia, Jan les recomienda además un test epigenético que mide 93 biomarcadores, y un perfil hormonal completo de mujer: cortisol, DHEA, progesterona y todas las formas de estrógeno, junto con la proteína a la que se fijan. Con ese panorama completo se arma un plan personalizado.

Míralo explicado

El método SED, paso 3: Dar hormonas cuando hacen falta, sobre un terreno preparado

La tercera letra es la de dar: dar hormonas bioidénticas en los casos en que son necesarias. Pero Jan no las pone a trabajar solas. Al mismo tiempo trata el terreno biológico con un plan que resume en otra palabra, DENES: Dormir, Ejercicio personalizado, Nutrición personalizada, Estrés y Suplementación personalizada.

Esta es la parte más compleja del método, porque aquí no hay una receta igual para todas: se personaliza. Jan empieza por el sueño y lo trata como prioridad, apoyándose en el reloj o el anillo para mirar cuánto sueño profundo y cuánto sueño REM logras. Con el ejercicio y la nutrición, lo primero es medir: una bioimpedancia o un DEXA para ver cómo estás compuesta, y en su consulta privada también la fuerza con un dinamómetro. Con esa información se decide hacia dónde inclinar el programa: perder peso, ganar músculo o desarrollar fuerza.

Y hay una razón de fondo para hacerlo así. Estas pacientes suelen acumular grasa por falta de función mitocondrial, es decir, porque las pequeñas plantas de energía de sus células trabajan a media máquina, y el plan se va ajustando alrededor de eso. El estrés entra en el mismo plan: ya lo buscaste en el paso anterior con el reloj, el anillo o el cortisol, y si está presente se trabaja junto con todo lo demás.

En la suplementación, lo primero es el test epigenético con sus 93 biomarcadores, que permite armar una nutrición personalizada. Aun así, hay tres cosas que Jan recomienda casi siempre: omega-3, vitamina D3 con K2 y creatina monohidratada. Las cantidades se definen con tu médico.

Con las hormonas bioidénticas la postura de Jan es que no hay que tenerles miedo. Es un tema que exige mirar varias variables, y siempre debe hacerse de la mano de expertos que definan la vía y la dosis que te convienen. Si en los exámenes aparece una FSH elevada, que muestra que hay deficiencia de estrógenos, considera que hay que intervenir, porque para él es la intervención que reduce el riesgo y ayuda a restaurar la función mitocondrial. Si esto te interesa, lo trataremos a fondo en un artículo aparte.

Si algo de lo que sientes te preocupa o cambia de un mes al otro, no lo dejes para después: pide la cita.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad empieza la perimenopausia?

En el video, Jan habla de mujeres entre 35 y 50 años, y explica que los síntomas pueden aparecer hasta diez años antes de la menopausia. Cada mujer es distinta, y por eso el punto de partida es mirar los síntomas y no la edad.

¿Cuál es la diferencia entre perimenopausia y menopausia?

La menopausia se define como un año entero sin menstruación. La perimenopausia es la transición que viene antes, en la que los cambios hormonales y los síntomas ya están presentes aunque todavía haya ciclos.

¿Los exámenes normales descartan la perimenopausia?

No. No hay un criterio universal para definirla y algunas hormonas que se miden no son concluyentes, así que un resultado dentro de rango no cierra el tema. Por eso el método SED empieza por los síntomas y descarta primero otras causas.

¿Qué significa mi puntaje en el test de síntomas?

Con los doce síntomas puntuados de 1 a 5, de 12 a 24 los síntomas son leves; de 25 a 36, moderados; y por encima de 36, severos. Es una guía para conversar con tu médico, no un diagnóstico.

¿Necesito esperar a no menstruar durante un año para consultar?

No. Los síntomas ya están presentes y se pueden intervenir sin esperar a que se cumplan los doce meses.

¿Qué otras cosas pueden parecer perimenopausia?

La tiroides, la resistencia a la insulina, la anemia y la ferritina baja, la inflamación crónica de bajo grado, un sueño alterado y el estrés crónico. Todas se pueden estudiar con exámenes.

Evidencia citada

  • Avis NE, Crawford SL, Greendale G, et al. Duration of menopausal vasomotor symptoms over the menopause transition. JAMA Internal Medicine, 2015;175(4):531-539. Consultar el estudio

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Hacer la evaluación
Nota médica Contenido educativo de medicina funcional. No sustituye la consulta médica ni constituye diagnóstico o tratamiento. Los resultados varían según cada persona; no se garantizan resultados específicos. Ante cualquier síntoma, consulta con tu médico.
Dr. Jan Lío

Dr. Jan Lío

Médico · Medicina funcional · Pereira, Colombia

Atiende en consulta funcional y publica en YouTube lo que ve repetirse en el consultorio. Cada artículo de este blog nace de uno de esos videos.

  • Titulado Médico Registro médico Colombia · 082461
  • En curso Máster en Longevidad y Antienvejecimiento Universitat de Barcelona · cursando actualmente
  • En curso Certificación Internacional de Entrenador Personal Fitness & Health Especializado 2026 Programa Vegsport · Global University · cursando actualmente

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